WASHINGTON.- El Senado de los Estados Unidos rechazó ayer un proyecto de ley republicano aprobado por la Cámara de Representantes que busca recortar el gasto y aplicar una enmienda constitucional para un presupuesto equilibrado. La votación, con 51 sufragios a favor y 46 en contra, dejó sin resolver el asunto urgente de cómo incrementar el límite de endeudamiento para evitar una mora en el pago de las obligaciones financieras del gobierno. En estas circunstancias, el presidente Barack Obama convocó de urgencia para hoy a los líderes del Congreso. "Ahora vamos a tener que trabajar a contrarreloj", sentenció.
Ya se esperaba que la medida, respaldada por el movimiento conservador `Tea Party`, naufragara en el Senado controlado por los demócratas, difundió la cadena televisiva estadounidense CNN.
Poco antes, John Boehner, el presidente de la mayoría republicana en la cámara baja, dijo que no había alcanzado un acuerdo con Obama para resolver la crisis de la deuda gubernamental. "No hubo un acuerdo en privado ni en público, ningún acuerdo, y francamente no estamos cerca de uno", afirmó; y agregó: "pienso que será un fin de semana caluroso en Washington".
Por su parte, Obama, dejó claro que el mayor obstáculo para lograr un acuerdo sigue siendo el bloque de republicanos conservadores en la cámara baja. En una sesión de preguntas y respuestas en la Universidad de Maryland, el mandatario dijo que está "dispuesto a firmar un plan que incluye alternativas difíciles que normalmente no firmaría", incluso si va más allá de lo que quiere su propio Partido Demócrata. "Me guste o no, necesito levantar el tope de endeudamiento", declaró Obama, y agregó que "seguiremos trabajando" para formular un acuerdo que pueda ganar la aceptación de los republicanos en la cámara baja.
El gobierno advirtió que el 2 de agosto, corre riesgo de caer en una mora de pagos por primera vez en su historia, a menos que el Congreso incremente el límite de endeudamiento gubernamental de forma que pueda seguir pidiendo prestado para cubrir sus gastos.
El presidente de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, canceló las sesiones de la cámara alta programadas para el fin de semana, lo cual incrementó la presión para que Obama, Boehner y otros negociadores de alto nivel alcancen un acuerdo.
El Presidente afirmó que todos los estadounidenses sufrirán con el fracaso en elevar el límite de deuda del país. Más temprano, Obama se sentía seguro acerca de un acuerdo. "Nunca hemos cesado los pagos de nuestra deuda y no lo haremos ahora", dijo. "Simplemente hay demasiada deuda en la tarjeta de crédito de EEUU. Ningún partido está libre de culpa por las decisiones que llevaron a este problema, pero ambos partidos tienen la responsabilidad de resolverlo", afirmó. (Télam-Reuters-Especial)